Dicen (y confirmo)
que somos chispas divinas
viviendo experiencias humanas,
fardos de luz surcando el cosmos
y viajando entre sus surcos
a través de túneles luminosos
que se enmarañan entre eras,
puntos suspensivos y puntos finales:
¡El fin del infinito!

¡Eureka!
La belleza no puede contener
otra monstruosidad en sí misma
más que la de su propia Naturaleza:
el huracán reforzado se dispersa,
el puño esforzado se suelta,
el gusano forzado me vomita
a velocidad lumínica:
¡vida!

El agujero negro de Scherfhausen, poema de Arim Atzin dentro de El mal (nacido)

La cuenta atrás ha comenzado: faltan 10 días para El mal (nacido), poemario de Arim Atzin.

Siempre se había preguntado cómo surge la maldad hasta que leyó en orden las páginas de este poemario. La oscuridad de más de una década ha sido la antimusa que le ha espirado cada verso, cada poema, cada capítulo.

En El mal (nacido), Arim Atzin ha parido monstruos: escritos que van desde el nihilismo, pasando por el surrealismo, deconstructivismo y absurdismo, hasta llegar al creacionismo. De la nada al todo, de destruir a volver a crear.

El 2 del 2 a las 22:22: El mal (nacido) verá la luz para mostrar la oscuridad de la poeta.

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